LEY DE LA SIEMBRA Y LA COSECHA

miércoles, 15 de octubre de 2008


"LA LEY DE LA SIEMBRA Y LA COSECHA"
La ley de la siembra y la cosecha está en la misma creación de la tierra, es una ley universal establecida por Dios. El labrador conoce este principio por eso está convencido que como consecuencia de darle a la tierra la semilla, recibirá la cosecha en un tiempo determinado porque es una ley. (Gén 1:11-12). La Ley de la Siembra y la Cosecha se establece sobre dos componentes: Dar y tener fe para esperar:

El dar va unido a la actitud de mi corazón, de ofrecer lo mejor. Todo lo que yo doy me representa a mi mismo, habla de mi mismo.

La Fe: La seguridad absoluta de que Dios dará la cosecha.



1. EL DAR EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Abel ofrece lo mejor de él y de todo lo que tenía a Dios. Gén. 4: 1-5:

Abraham da los diezmos de todo a Melquisedec. Gén. 14:17-20:

Jacob hace trato con Dios de darle los Diezmos de todo. Gén. 28:20, Gén 7:9-10.

El Diezmo como Ley Indefectible. Deut. 14:22-24. Propósito: Aprender a Temer a Dios todos los días. Colocar a Dios en el primer lugar de mi vida.

Ejemplo de David: 2 Sam.24:24, 1 Crón 29. Si yo le doy lo mejor de mí a Dios, puedo esperar lo mejor de él.

Dios exhorta al pueblo por dejar de Diezmar y Ofrendar. Mal 3:8-11.



2. EL DAR EN EL NUEVO TESTAMENTO

2.1. Por esencia Dios es un Dios dador

Por Amor entregó a su hijo Jesús para salvar la Humanidad - Juan 3:16:

Jesús es el convenio de Bendición de Dios para todo hombre. (Ef. 1:3.

Todo lo que yo necesito esta en la persona de Jesucristo.(Fil.4:13)

2.2. Jesús introdujo una forma de vida nueva para el pueblo de Dios:

El vino a cumplir la Ley de Moisés en el A.T. y a dar su vida en el N.T. o nuevo pacto, trajo una forma nueva de dar. Heb. 6:14.

El se dio a si mismo; dio su Amor, su Paz, su Poder, su Misericordia, su Justicia, su Tiempo, su Cansancio, su Vida y su Sangre. Se dio todo y enseño a dar y así también lo exigió.

No solo era el Diezmo (eso era lo mínimo que debía dar) sino también mi vida, mi justicia, mi misericordia, mi amor, medida buena; enseñó la Ley de la Siembra y la Cosecha. Mt. 23:23, Luc. 6:38.

2.3. En Jesús yo puedo hacer un Convenio de Bendición con Dios :

Cada vez que tengo una necesidad, yo hago de mi Fe una Acción de mi creer, que puedo lanzar hacia Dios.

Es una Semilla que yo planto, es dar algo de mí mismo como Dios dio a su Hijo; y a través de ella esperar que Dios la reproduzca y multiplique, aunque para ello requiera un milagro.

Todo lo que Dios hace comienza con una semilla plantada, la Semilla del Dar es lo único que Dios puede regresar multiplicado; una necesidad existe para ser suplida.

Jesús está en el punto de mi necesidad. El espera darme la respuesta cuando yo le demuestre con mi dar y mi fe que confío en El.

2.4. Tres principios del Convenio de Bendición con Dios:

2.4.1. Dios es mi única fuente de toda provisión (Fil. 4:19)

El hombre no es la fuente, Dios usa al hombre como medio; porque El es la única Fuente.

2.4.2 Dad y se os dará luc. 6:38, hech. 20:35 :

Lo que recibimos no es multiplicado, sino sólo lo que damos.

El Dar es el resultado lógico de mirar a Jesús como mi Fuente.

La semilla es el punto de contacto para liberar nuestra Fe, para que Dios supla esta necesidad.

Dar qué? :Amor, tiempo, dinero, parte de si mismo.

Debo sembrar la semilla de fe y lanzarla hacia Dios para que el me devuelva multiplicado en la forma de mi necesidad: esa es la cosecha.

2.4.3 Espere un milagro (Heb. 11:1,6)

Sin Fe es imposible agradar a Dios.

La misma fe con la que me acerco a Dios me sirve para ver el milagro.

Ni importa el tamaño de la fe, todos tenemos una medida de fe. Lo que importa es que coloque mi fe en acción. Mat. 17:20.

Es la certeza y convicción de que El hará el milagro.

La ley siempre funciona. Esta escrito: " todo lo que el hombre sembraré eso segará". Gal. 6:7. No puedo engañarme: Dios no puede ser burlado. La Ley siempre funciona.

Debo dar pasos de fe y estar convencido de la respuesta. Llamar las cosas que no son como si fuesen.

Debo cuidar la semilla. Cuidar mi comunión con Dios. Hablar siempre un lenguaje de fe. No Dudar.

Ejemplos en la Biblia :Viuda de Sarepta en el A.T. (1 Reyes 17:8-16), La pesca milagrosa Luc. 5:1-11, Multiplicación de los panes Jn. 6:1-15.

2.5. Dios ama al Dador alegre (2 Cor. 9:6)

Diezmo : 10% de mis Ingresos Mensuales que le devuelvo a Dios para Reinvertir en su Obra . 1 Crón. 29:14, Mal 3:8-10. Deut.14:22.

Ofrenda: Es lo que Dios coloca en mi corazón conforme a mi abundancia, por encima de mi Diezmo. Mal.3:8-10.

Primicia : Es lo primero que le ofrezco al Señor, Ej :primer cosecha, primer sueldo, en fin todo lo primero. Ex. 22:29

Limosna : Ayuda a los necesitados, a los pobres.

Siembra: Es hecho a través de un Convenio de Bendición. Es una manera de liberar mi Fe, para ver un milagro en cualquier necesidad. La Semilla de Fe puede ser : Dinero, Tiempo, Amor, un Acto de Entrega conforme a lo que necesite. Gál. 6:7

2.6. Como convertir mi Diezmo en siembra

El Diezmo es lo que doy o devuelvo, después de haber recibido.

La siembra es dar antes de haber recibido como un acto de Fe.

Lo mínimo que debo darle al Señor es el Diezmo.

Pero aún esa palabra limita; yo puedo darle al Señor conforme Dios coloque en mi corazón. 2 Cor. 9:6.

Mi continuo dar es una Renovación de mis Finanzas. No es una deuda debe ser de corazón.

Dar como el otro lado de Diezmar como una semilla que siembra para que Dios la multiplique.

El diezmo como siembra cumple con : (Mal. 3:10 y Mt. 23:23)

Haya alimento en la Casa de Dios. Sostener la Obra de Dios : (1Cor. 9:11-14)

Me devuelve multiplicado para que haya alimento en mi casa. (Luc. 6:38)

Cada vez que vaya a diezmar, hago mas bien una siembra; dando lo que Dios coloque en mi corazón ( aun más alla del diezmo) y haciendo un convenio de bendición con Dios para esperar el milagro.

No das como consecuencia de haber recibido sino que lo conviertes en semilla a través de un Convenio para seguir viendo la Bendición.



APLICACION:

Toda oportunidad que tenga para dar, le debo añadir la fe y convertirla en una semilla de fe que lanzo hacia Dios para que me devuelva multiplicado en la forma de mi necesidad. No damos como consecuencia de haber recibido sino que lo convertimos en semilla a través de un Convenio para seguir viendo la Bendición.